Mejillones congelados: un regalo para el paladar con diversos beneficios

Los mejillones precocinados congelados para hosteleria reciben una demanda constante en restaurantes, bares y hoteles de España. Y es que estos moluscos son un alimento apreciado en la gastronomía de los pueblos mediterráneos, razón por la que constituye un ingrediente habitual en aperitivos, guisos y mariscadas de exquisito sabor.

 

La congelación de mejillones no supone un deterioro para sus propiedades, tampoco merma su imagen entre los consumidores. Gracias a este proceso, este manjar aumenta su vida útil, conservando intactas vitaminas y minerales como el zinc, el potasio o los ácidos grasos Omega 3. Incluso para los paladares más experimentados, el sabor del mejillón congelado y precocinado no presenta diferencias significativas con el mejillón fresco. 

 

Desde la perspectiva de los chefs, los mejillones congelados plantean el atractivo adicional de una preparación más fácil y simple, aunque no exenta de pautas y procedimientos de importancia. Así, antes de ponerlos en la sartén, estos productos deben ser revisados con detenimiento, a fin de comprobar si fueron o no cocinados completamente antes de congelarlos. Es posible que, debido a malas prácticas del proveedor, los mejillones fueran congelados crudos o semicrudos, caso en que deberán desecharse sin remedio por motivos sanitarios.

 

Si tras examinar el alimento, se descubre que fue congelado en condiciones óptimas, se dejará descongelar en un recipiente dentro del frigorífico, no a temperatura ambiente. De este modo, se obtienen mejillones de textura más tierna y sabrosa.

 

Completado este paso, se procederá a cocinarlos con la mayor brevedad, ya sea en una sartén con la salsa y los condimentos deseados o al vapor durante 4-5 minutos acompañados de aceite, mantequilla y otros alimentos.

 

En caso de cocinarlos con su concha, se recomienda higienizar como medida de precaución. Asimismo, debe recordarse que durante su preparación, estos moluscos liberan un líquido saborizante que debe ser tenido en cuenta a la hora de calcular las dosis de sal y especias.