Diferencias entre yogures, postres lácteos y otros productos similares

Si vas a comprar a tu supermercado en la sección de yogures te vas a encontrar productos muy diferentes que, si bien están todos situados en el mismo lineal, no tienen demasiado que ver. Desde yogures a arroz con leche o hasta los famosos yogures sin leche, es bueno saber qué estamos tomando y en qué se diferencia.

Para empezar, los yogures son un producto natural que se obtiene de la leche fermentada con fermentos lácticos. Esto hace que se convierta en el conocido yogur que todos apreciamos. Este yogur puede ser natural, en cuyo caso solo contiene leche, fermentos y tal vez azúcar o leche en polvo para conseguir una mayor cremosidad o puede ser de sabores, con aromas. También encontramos variedades con frutas, mermeladas etc.

Mientras que el yogur natural es totalmente saludable, el resto suelen contener azúcares, por lo que hay que tener cuidado con la variedad elegida. Existen también los desnatados y edulcorados para las personas que están controlando su peso o deben tener cuidado con la grasa.

Tenemos también los postres lácteos, como el nombrado arroz con leche y algunos productos de apariencia muy similar al yogur pero que no son yogur. Y no lo son porque tienen un tratamiento final que hace que las bacterias presentes en el yogur desaparezcan. Es decir, no contienen probióticos. Por lo demás, pueden ser igual de saludables o no que un yogur en función de lo que hemos visto antes, esto es, la cantidad de azúcares que contengan.

En cuanto a postres lácteos como el arroz con leche, las natillas o las cremas de chocolate, estos productos son en general bastante ricos en azúcares y solo deberían de consumirse de forma ocasional, incluso en sus versiones ligeras. Existe algunos productos dietéticos que, estos sí, pueden tomarse dentro de una dieta para perder peso y ayudan a calmar la ansiedad por el dulce.

Pero, ¿y los yogures sin leche? Pues, evidentemente, si no tienen leche no son yogures por propia definición, pero su apariencia es la misma. Están fabricados con soja y en los últimos tiempos los encontramos también con bebida de avena. Son productos orientados a un público que es alérgico a la leche, intolerante o que ha optado por un estilo de vida vegano. En general, son saludables pero siempre hay que leer la etiqueta para ver qué cantidad de azúcar o aditivos pueden llegar a contener.

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