La inundación 

Hay veces en la vida que necesitas que pase algo importante para cambiar. Llevábamos varios años con la idea de hacer cambios en el baño, pero no terminábamos de encontrar el momento. Siempre había otra prioridad: porque cuando se trata de hacer una inversión en casa, aunque no sea muy grande, siempre surgen dudas. Pero todas nuestras dudas se disiparon con la inundación.

Mi mujer ya llevaba tiempo diciendo que la bañera estaba mal y que a ver cuándo poníamos una ducha con mamparas de baño plegables. Y tenía razón, claro. Pero ella tampoco se decidía cuando yo le daba carta blanca para actuar. Un buen día se atascó la bañera otra vez y yo tuve la brillante idea de desatornillar el desagüe: un gran error. Inundamos a los vecinos y se armó la de San Quintín. Y fue así como empezamos a pensar en cambiarlo todo de una vez.

Cuando llegó el fontanero nos dijo: “pero este desagüe está un poco suelto”. Y yo empecé a silbar. No sé si el fontanero creyó mis excusas o no. Seguramente se hizo el sueco y arregló el desaguisado. Con los de abajo se encargó el seguro. Aunque según el video que nos mostró la vecina aquello parecía el diluvio universal. Menuda aventura debieron pasar.

Una vez que el problema se solucionó vislumbramos claramente que la prioridad ahora era arreglar el baño, hacer una reforma en condiciones que incluyera, como medidas fundamentales, cambiar la bañera, poner una ducha y unas mamparas de baño plegables. Con ellos ganaríamos espacios y nos iríamos adaptando al futuro: porque al final las bañeras siempre son un lastre, sobre todo si solo tienes un baño como es nuestro caso. 

Hasta ahora hemos resistido bien así, pero es cierto que una ducha nos va a venir mucho mejor. Ahora bien: ¿cómo acertar con el diseño? Decidimos que era el momento de invertir y no reparar en gastos. Al fin y al cabo, el baño es una parte muy importante del hogar y no queríamos volver a tener los problemas que tuvimos últimamente por no actuar a tiempo.