¿Es mejor la ropa de marca?

Muchas personas se preguntan si la ropa de las firmas de lujo es realmente de mucha mejor calidad que otra ropa de marcas conocidas pero que tienen precios más competitivos, como por ejemplo la ropa Polo de mujer. Lo cierto es que cuando pagas por una marca, pagas por muchos conceptos y la calidad no siempre está entre ellos:

-La firma. La firma de marca conlleva un prestigio que a muchas personas les hace sentirse bien. Sienten que proyectan una imagen más cuidada o incluso que pueden llegar a inspirar más confianza en según qué ambientes. El llevar ropa de firma hace que otras personas lo identifiquen como un igual, lo que puede abrir muchas puertas en ambientes laborales concretos y que en general son bastante cerrados.

– El sentirse especiales. Muchas personas comprar ropa de marca porque les hace sentirse especiales. Saben que estos productos no están al alcance de cualquiera y eso hace que sientan un cierto deseo elitista de destacar. El ponerse algo que no todos pueden ponerse hace que sientan que son parte de un grupo privilegiado. Este es también el motivo de que algunas grandes marcas solo fabriquen tallas muy concretas, haciendo que sus clientes no solo se sientan bien por tener algo caro, sino por poderse poner algo que no todo el mundo puede.

– La identificación con los valores de la marca. Algunas marcas han conseguido que sus fans compren sus productos no porque les parezcan los mejores desde el punto de vista del diseño, sino porque los asocian con ciertos valores. Una marca de ropa que demuestre que sus prendas no se hacen en el tercer mundo, sino en fábricas Europeas o que sus trabajadores están bien pagados puede vender más solo por eso ya que compradores concienciados comprarían sus productos antes que otros similares de otras marcas sin esos valores.

– La identificación con los famosos de la marca. Muchas marcas usan la imagen de personas famosas para promocionarse y los fans de esas personas acaban comprando la marca solo porque se ha asociado a quienes ellos siguen. Un ejemplo muy claro se tiene en la asociación de firmas como Dolce and Gabbana con personajes como Madonna. La rebeldía de la que hace gala la marca se ve bien representada por la siempre polémica reina del pop que consigue que muchos de sus seguidores compren esa ropa por identificación con ella.