Mi asesora en decoración 

Un buen día mi hermana llegó a mi nuevo piso y frunció el ceño, aunque no dijo nada. Yo se lo había enseñado con todas mis buenas intenciones, pero ella, siempre tan sincera, lo vio con otros ojos. En un principio no dijo nada, pero yo supe que había cosas que no le gustaban. Y como si estuviera siendo juzgado por un profe exigente, me disculpé diciendo que todavía había cosas reformar, algo que era cierto ya que el piso era originalmente bastante viejo. 

Cuando compré este piso lo hice pensando en las posibilidades que tenía de futuro. Lo que más me gustaba de él era su ubicación, en pleno centro de la ciudad. Pero iba a exigir bastante trabajo y paciencia porque era un piso que había que reformar bastante para adaptarlo a los nuevos tiempos, tanto desde un punto de vista puramente funcional y de instalaciones, pero también desde un punto de vista estético.

Aun así, a mí me gustaban algunas cosas del viejo piso que terminé dejando tal y como estaban, como fue el caso de la habitación que funcionaba de despacho con sus cortinas venecianas. Me gustaba ese ambiente que me recordó al del despacho de un investigador de las películas de los años 50. Tenía un toque clásico que me gustaba mucho. Y esa fue una de las primeras zonas de las que yo pensé que mi hermana no estaba convencida. 

Como ella trabaja en el sector inmobiliario y tiene mucha experiencia con pisos me tomé muy en serio sus recomendaciones en relación a la casa. Pero, para mí sorpresa, el despacho que yo apenas toqué le gustó, incluyendo las cortinas venecianas. Opinaba lo mismo que yo, que tenía un toque clásico que funcionaba muy bien. Y como sabía que yo trabajaba mucho en casa y necesitaba un despacho, me animó a dejarlo tal cual.

Nada que ver con el resto de la casa en la que tuvo recomendaciones prácticamente para cada estancia. Pero lo bueno de estos consejos es que no tenía que pagarle un sueldo como asesora… al menos de momento no me lo ha exigido.

Transforma la habitación de tu hijo en un cuarto perfecto para adolescentes

Los niños crecen, es ley de vida. Y un buen día descubres que tu peque ya no es tan peque y ha entrado de lleno en la adolescencia. Esto va a traer a la vida de la familia muchos cambios y uno de los primeros suele ser el cambio en su dormitorio, que tendrá que dejar de ser el de un peque para tener un aspecto juvenil y mucho más acorde con sus nuevos gustos.

La transformación de la habitación es una prueba de fuego, porque generalmente los padres quieren un cuarto neutro y elegante que vaya a juego con la casa, mientras que el o la adolescente querrá que su personalidad se plasme en todos los detalles. Se trata de negociar, dándole terreno al hijo para que su habitación sea absolutamente suya, pero aconsejándole para que escoja materiales adecuados y que le vayan a dar los mejores resultados.

Por ejemplo, para la ventana la mejor opción seguramente sea un estor juvenil. Hay muchísimas opciones, desde estores divertidos y muy coloridos hasta otros con un bonito toque romántico e incluso los hay con motivos más musicales o rompedores. Los estores son muy atractivos, cómodos y muy fáciles de lavar, sobre todo si son enrollables. Solo con pasarles un paño estarán nuevos y ni tan siquiera hay que desmontarlos para meterlos en la lavadora.

La cama nido que tal vez tenía el joven en la habitación, puede aprovecharse con un nórdico o un edredón más acorde a su edad. Y si se le quiere dar un aire diferente, se puede comprar un cabecero que se fijará a la pared y que dará a la cama nido la apariencia de cama, haciendo que la habitación tenga un toque un poco más adulto.

Por último, puedes colocar una buena estantería con un escritorio a juego, más modernos y adultos que los que tenía de su etapa infantil. Pueden ir a juego con el cabecero elegido para la cama, consiguiendo así una habitación muy coordinada y diferente, pero sin haber tenido que invertir mucho dinero. Seguramente, el joven o la joven estará más que satisfecho. Pero cuando ya creas que todo está negociado y conseguido, vendrá seguramente la segunda parte de la lucha cuando veas como esa pared recién pintada se llena de posters, fotografías de sus amigos y otros detalles con los que no contabas.