Problemas tardíos en la piel 

Me diagnosticaron acné tardío. Hacía casi un año que había empezado a notar ciertos problemas en la piel que al principio supuse que se pasarían con el tiempo, pero no fue así. Estaba tan liada con el trabajo y con la casa que no tenía tiempo para ocuparme de la piel: siempre se considera un problema menor. Desde luego, no se puede comparar a otras enfermedades, pero es cierto que tampoco se puede dejar de lado.

Lo primero que hice fue ir al médico de cabecera. Bueno, ir no pude porque ahora los médicos de familia ya no atienden en la consulta, solo por teléfono. Le comenté mi problema y desde el otro lado del teléfono me habló un poco de las fluctuaciones hormonales. El asunto no quedó muy claro y mucho menos el tratamiento, si es que lo había, así que decidí buscar dermatologo especialista en tratamientos acne Vigo: algo más específico y que, al menos, me viera directamente.

El especialista desarrolló lo que había comentado el médico de cabecera y nombró el acné tardío. Mi problema parecía serio y debía recurrir a algún tratamiento. ¿Y por qué surge el acné tardío? A pesar de los avances en dermatología todavía no hay una unanimidad clara con respecto a los problemas en la piel en edades adultos. Se supone que el acné más habitual es el juvenil y responde a cambios hormonales: la adolescencia y el acné están muy asociados.

El problema aparece cuando la adolescencia ya ha quedado muy atrás y reaparecen problemas en la piel. Es cierto que yo fui una de esas chicas con bastantes granos cuando tenía 12 o 13 años. Pero recuerdo también que no le di tanta importancia como otras amigas y no tuve depresión ni cosas de esas. Tampoco necesité en aquella época un dermatólogo especialista en tratamientos acné Vigo como ahora.

Pero es que ahora es diferente porque no tengo claro que vaya a desaparecer por sí solo. Una de las razones que también puede ayudar a la aparición del acné tardío es la mala nutrición. Y, desde luego, en mi caso puede ser una causa. Así que toca cambiar algunas cosas en mi vida para ver si mi piel vuelve a lucir como siempre.

PARA SER PADRE PRIMERO HAY QUE PENSARLO BIEN

Las parejas que hoy en día no son capaces de concebir hijos tienen mucha suerte porque disponen de clínicas de reproducción asistida en las que pueden llegar a hacer sus sueños de ser padres realidad. Cuánta gente se ha quedado a lo largo de la historia sin poder ser padres, y hoy en día casi cualquiera tiene la oportunidad de ser padres.

 

Pero para poder ser padres no vale cualquiera, lo más importante es querer ser padres. Porque cuánta gente abandona a sus hijos por ahí o en la puerta de algún hospicio. Solamente deberían de poder ser padres las personas que se lo puedan permitir económicamente, porque de lo contrario no van a poder criar a sus hijos de una manera adecuada y lo único que van a conseguir es agobiarse y pasarlo mal por gusto.

 

No hace mucho vi un reportaje en la tele de una señora que tenía dos hijas de menos de quince años y que ya llevaba siete años separada y tenía que cuidar a las hijas con un sueldo mínimo que no le daba para nada, menos mal que contaba con la ayuda de sus padres porque de lo contrario no tendrían nada que hacer y lo pasarían mucho peor de lo que ya lo pasan. Menos mal que las niñas intentan ponerle al mal tiempo buena cara pero se daban cuenta de todo.

Personalmente a mí se me han quitado las pocas ganas que tenía de ser padre, más que nada porque nunca sabes lo que te va a deparar el futuro y mejor asegurarse de que no va a ir a peor. Mis amigos del colegio me preguntan siempre si no me voy a animar a ser padre y ya les he dicho que para pasar las penalidades que ellos están pasando prefiero ahorrarme sufrimientos, ya disfruto suficiente jugando con los hijos de mis amigos y además seguramente dentro de poco ya voy a tener una ahijada a la que poder mimar y malcriar, aunque a sus padres no les haga ninguna gracia.

 

Quiero decir que estas son reflexiones personales y cada uno es libre de ser padre o madre cuando quieran.

Un embarazo deseado

Tener un hijo es uno de los mayores deseos de muchas parejas, pero no siempre es posible por diversas razones. La frustración que genera en muchas mujeres y hombres no poder alcanzar este sueño tiene soluciones y, entre ellas, la inseminación artificial es una de las opciones más sencillas y seguras.

Los tiempos han cambiado en muchos aspectos, también cuando hablamos de maternidad. En países como España, una mujer sola que desee tener un hijo tiene más facilidades ahora que hace unos años. No es “obligatorio” tener una pareja para tener y criar a un niño. Cuando una mujer sola decide dar este paso, a menudo se cuestiona cuál es el mejor camino para hacerlo. Actualmente existen diferentes técnicas de inseminación que facilitan a la mujer quedarse embarazada.

Pero, por supuesto, una mujer también está en disposición de acudir a una clínica de reproducción asistida con pareja, ya sea masculina o femenina. Si opta por la inseminación artificial con su pareja masculina hay que señalar que se trata de una opción asequible, segura y sencilla. Se trata de introducir de los espermatozoides de la pareja directamente en el útero aprovechando el momento más adecuado de forma que haya más probabilidades de éxito.

Generalmente esta técnica de reproducción asistida se repite en ciclos alcanzando una tasa de éxito superior al 40% en el caso de mujeres menores de 35 años. También hay que tener en cuenta el coste, un aspecto que muchas veces pasa desapercibido en un primer momento al tratarse de una cuestión tan delicada como engendrar una vida. Pero no conviene olvidar que esta técnica puede llegar a ser hasta cuatro veces más barata que la fecundación in vitro. Por el contrario, su tasa de éxito también es menor.

Si la mujer no tiene pareja masculina o desea optar por un donante, las clínicas de reproducción asistida también cuentan con bancos de semen con donantes anónimos. El coste, no obstante, suele ser un poco superior a si el donante es la pareja de la interesada. De cualquier forma, se trata de una modalidad segura y sencilla para lograr el sueño de muchas personas de tener un hijo.