En la peluquería 

Me cuesta hacerme en entender, me pasa en la cola del supermercado y en la peluquería. Supongo que no explico las cosas muy claramente o tiendo hablar demasiado bajo, o las dos cosas. Pero a veces es un suplicio porque debo decir las cosas dos o tres veces hasta que hay un atisbo de entendimiento. Y en ocasiones, ni eso. Por eso cuando por fin encuentro a alguien con quien me entiendo intento no dejarlo escapar.

Algo así me pasa con mi peluquera. He pasado por muchos antes de encontrarla a ella. Con lo del pelo soy bastante fastidioso porque nunca quedó plenamente satisfecho. Y la primera vez que probé con ella me lo dijo claramente: “es que tienes que explicarle muy bien al peluquero lo que quieres, si no te lo cortarán a su manera”. Y creo que tenía razón, eso era justamente lo que me pasaba, pero nadie se había atrevido a decírmelo. Desde entonces ya llevo acudiendo a su peluquería un par de años.

Y como tengo confianza con ella, le comenté lo que me preocupaba del pelo, que es lo típico que nos pasa a muchos hombres: se me cae demasiado. Y ella me habló de un dermatólogo pelo que conocía y que recomendaba a personas como yo que tenían bastante pelo pero que lo perdían abundantemente. Ella me dijo que tendemos a creer que cuando se nos cae el pelo ya no hay marcha atrás. Desde luego que aún no me hemos dado con un ungüento milagroso que haga crecer el pelo, pero sí que existen muchos tratamientos efectivos. Pero, sobre todo, lo ideal es acudir cuanto antes a un especialista porque ellos son los que realmente pueden tratar el problema.

La verdad es que no lo había pensado. Tal y como dijo ella asumía que ya no había manera de pararlo y que no existían profesionales ‘capaces’ de tratar con algo así. Cuando me lo dijo estuve mirando opiniones sobre ese dermatologo pelo y la mayoría de la gente estaba muy satisfecha así que había que probar. Como se suele decir, no tenía que perder.

Problemas tardíos en la piel 

Me diagnosticaron acné tardío. Hacía casi un año que había empezado a notar ciertos problemas en la piel que al principio supuse que se pasarían con el tiempo, pero no fue así. Estaba tan liada con el trabajo y con la casa que no tenía tiempo para ocuparme de la piel: siempre se considera un problema menor. Desde luego, no se puede comparar a otras enfermedades, pero es cierto que tampoco se puede dejar de lado.

Lo primero que hice fue ir al médico de cabecera. Bueno, ir no pude porque ahora los médicos de familia ya no atienden en la consulta, solo por teléfono. Le comenté mi problema y desde el otro lado del teléfono me habló un poco de las fluctuaciones hormonales. El asunto no quedó muy claro y mucho menos el tratamiento, si es que lo había, así que decidí buscar dermatologo especialista en tratamientos acne Vigo: algo más específico y que, al menos, me viera directamente.

El especialista desarrolló lo que había comentado el médico de cabecera y nombró el acné tardío. Mi problema parecía serio y debía recurrir a algún tratamiento. ¿Y por qué surge el acné tardío? A pesar de los avances en dermatología todavía no hay una unanimidad clara con respecto a los problemas en la piel en edades adultos. Se supone que el acné más habitual es el juvenil y responde a cambios hormonales: la adolescencia y el acné están muy asociados.

El problema aparece cuando la adolescencia ya ha quedado muy atrás y reaparecen problemas en la piel. Es cierto que yo fui una de esas chicas con bastantes granos cuando tenía 12 o 13 años. Pero recuerdo también que no le di tanta importancia como otras amigas y no tuve depresión ni cosas de esas. Tampoco necesité en aquella época un dermatólogo especialista en tratamientos acné Vigo como ahora.

Pero es que ahora es diferente porque no tengo claro que vaya a desaparecer por sí solo. Una de las razones que también puede ayudar a la aparición del acné tardío es la mala nutrición. Y, desde luego, en mi caso puede ser una causa. Así que toca cambiar algunas cosas en mi vida para ver si mi piel vuelve a lucir como siempre.