ME GUSTAN LOS HUEVOS

Cuando me como un huevo frito nunca pienso cuanta cantidad proteina huevo. Más que nada porque cuando me como más de un huevo siempre tengo la misma discusión mi tía. Siempre me dice que como demasiados huevos a la semana y a decir verdad no es que me coma tantos huevos. Cuando como más es por culpa de mi madre y mi tía que hacen bacalao con arroz para comer y me tienen que hacer unos huevos porque saben que no me gusta el bacalao. A lo mejor ese día que hacen esa comida sí que como huevo de más, pero por lo demás puedo pasar semanas sin probar ni un solo huevo.

 

Hay que reconocer que los huevos están muy buenos de cualquier forma en la que se cocinen, aunque mis favoritos siguen siendo los huevos fritos y los huevos cocidos. 

 

En la excursión de fin de curso que hicimos en el instituto a Mallorca, cuando volvía de salir por las noche me iba directo al comedor del restaurante del hotel a comerme unos cuantos huevos cocidos para poder dormir bien de una tacada. Está claro que el primer huevo que me comía era el que más me costaba tragar, ya que no volvía al hotel en las mejores condiciones pero una vez que te tragas el primero el resto ya entran solos con un poco de zumo de naranja. Después de mi desayuno me iba a dormir como si un niño se acabase de tomar el biberón.

 

No creo que comer demasiados huevos sea perjudicial para nuestros cuerpos, ya que tienen mucha proteína y muchos deportistas hacen del huevo la base de su alimentación, eso sí, estos deportistas no se toman la yema del huevo solo se comen las claras y es algo que no entiendo porque a decir verdad la mejor parte del huevo es claramente la yema del huevo. Debe de ser porque es la parte que peor les sienta a nuestros cuerpos.

 

Pasarán los años y yo seguiré comiendo los huevos que me apetezcan sin tener en cuenta lo que me diga mi tía ni nadie.

Tres postres muy saludables que también puedes comer entre horas

Cuando queremos perder peso una de las primeras cosas que nos sacamos del menú son los postres y los picoteos entre horas. Pero muchos expertos dicen que las comidas entre horas, siempre y cuando sean la media mañana y la merienda y no más, pueden ser una gran ayuda para perder peso porque evitan que la persona llegue a la comida principal con demasiada hambre. El postre, además, es una forma de sentirse satisfecho y no solo saciado, lo que repercute en la forma en la que cada persona percibe su dieta. Por eso, no renuncies al postre ni a tu merienda, pero apuesta por opciones sanas como las que te proponemos.

-Yogur: Los yogures son una gran fuente de proteínas y una forma muy sabrosa de tomar lácteos. Son muy buenos para la flora intestinal porque son probióticos y, además, tienen muy poca grasa pudiendo elegirse variedades ligth o sin azúcar. Si además se escogen marcas como los yogures larsa estaremos apostando por sabores muy originales y diferentes que no solo van a gustar a los niños, sino que van a satisfacer también los gustos de los mayores. Un buen ejemplo de yogures pensados para adultos son el yogur sabor licor café o el sabor castaña.

-Fruta: Natural y deliciosa la fruta es cada vez una tentación mayor ya que nos encontramos todo tipo de ofertas en tienda que, hasta hace años, solo podíamos ver en tiendas muy especializadas en productos gourmet o de importación. Hoy es posible comprar lichies, mangos, papayas o maracuyás en cualquier frutería que tenga algo de variedad y de esta manera siempre es posible encontrar una saludable tentación. Y esto sin desmerecer a frutas de toda la vida, como la manzana o la sandía, dos delicias que, en temporada, tienen precios muy buenos y ofrecen un sabor excelente.

-Barritas de proteínas: Están de moda y es porque combinan un sabor muy bueno que en muchos casos está acentuado por un chocolate negro delicioso y porque aportan proteínas y muy pocas grasas. Con las calorías justas para darle un toque dulce al final de una comida o para tomar un tentempié entre horas y seguir aguantando el ritmo del trabajo sin tener que pararse para comer. No se deben de confundir con las barritas de cereales o con las chocolatinas, ya que estas dos variedades tienen una gran cantidad de calorías y de grasas y no son saludables.

Como hacer pan de leche rápido y muy ligero

¿Alguna vez te ha apetecido merendar o desayunar con pan recién hecho? Con esta receta tan sencilla podrás hacerlo tantas veces como quieras porque además no tiene demasiadas calorías. Se trata de pan cocinado con leche en polvo entera en lugar de harinas.

Necesitas dos claras de huevo, seis cucharadas de leche en polvo, una pizca de sal, una pizca de azúcar y una cucharadita de levadura. El azúcar ayudará a la levadura en la fermentación y por eso se añade en todas las mezclas que se van a hornear.

Además de la sal puedes añadir lo que te apetezca, como finas hierbas, por ejemplo, teniendo un bollito de pan a las finas hierbas delicioso. Con ajo molido sería pan de ajo y con un poco de queso bajo en grasa tendrías un fantástico pan de queso. Acepta también frutos secos, aunque estos aumentarían su valor calórico.

Si quieres que quede más sabroso, aunque menos ligero, puedes añadir también una yema de huevo. En un recipiente mezcla todos los ingredientes hasta que queden bien ligados. La masa no tiene por qué ser totalmente consistente, como la de la harina. Lo normal es que sea bastante más pegajosa y suelta.

Pon la masa en un molde de silicona del tamaño adecuado para un panecito. Ten en cuenta que va a aumentar bastante su tamaño. Si no tienes molde puedes ponerlo directamente en la bandeja del horno usando papel de hornear.

Precalienta el horno durante unos minutos a 160 grados e introduce la masa del pan. Sube la temperatura a 180 grados y deja que cueza más o menos un cuarto de hora. Apaga el horno y abre poco a poco para que no se produzca un cambio brusco en la temperatura que haga que el pan se baje y quede feo.

Este pan es delicioso para tomar con mermelada zero en el desayuno o para rellenar con jamón dulce y llevarse al trabajo para tener un tentempié que te va a llenar muy bien el estómago pero que va aportar muy pocas calorías, solo las de la leche. Si quieres que sea todavía más ligero solo tienes que cambiar la leche entera por leche desnatada y no añadir la yema.

Como este pan aguanta un par de días fresco si se guarda correctamente envuelto puedes hacer la receta con el doble de cantidades y tener pan para dos días.