¿Por qué todo el mundo ama las patatas congeladas?

Las patatas congeladas son plato de gusto para prácticamente todo el mundo. Los niños las adoran, los adolescentes las comen en los menús de sus restaurantes de fast food favoritos y los adultos también las disfrutamos como algo especial para un picoteo diferente.

Cuando hablamos de patatas congeladas todos pensamos en las típicas patatas que nos ofrecen bien tostadas y con un punto de sal, en muchas hamburgueserías o que cocinamos en casa. Pero si hablamos de patatas congeladas para hosteleria las opciones son mucho más numerosas.

Nos encontramos patatas muy finas para acompañar diferentes platos en los que las patatas paja son elemento diferenciador. Otras con un corte algo más grueso para los platos de mesa típicos con patatas fritas alargadas. Pero también patatas congeladas estilo gajo, muy sabrosas y que casan a la perfección con diferentes salsas.

Las ventajas de estas patatas está en el trabajo que se ahorran en los establecimientos de hostelería. No hay que pelar y lavar las patatas, solo sacar del paquete la cantidad justa y ponerse a cocinar. Ni siquiera es necesario esperar a que descongelen, pueden ir a la freidora directamente. Esto ahorra muchísimo tiempo y también muchos problemas, como por ejemplo un empleado que pele las patatas muy gruesas y se deje la mitad en el cubo de la basura.

Además, las patatas estarán siempre deliciosas evitando los problemas y las diferencias de sabor que hay a lo largo de la temporada. Por ejemplo, patatas nuevas demasiado dulces para el gusto de algunos o patatas viejas que tienen manchas y un aspecto que no gusta a los clientes, aunque su sabor no se haya visto afectado.

Las patatas congeladas han mejorado mucho en los últimos años y ahora, cuando son de calidad, incluso puede ser difícil diferenciarlas de las patatas caseras. Tal vez, la manera de hacerlo sea porque son todas idénticas y están cortadas de la misma forma y tamaño, ya que el sabor es exactamente el mismo y por eso encantan a toda la familia.

También se mantienen todas las propiedades de las patatas, que tienen exactamente los mismos nutrientes cuando se consumen pelándolas y friéndolas que sacándolas del congelador para la freidora.  Esto sucede gracias a los ultracongelados que logran que el proceso se lleve a cabo en muy pocos minutos, sin alterar para nada las propiedades de la patata original.

COMER FUERA DE CASA

Hay un plato que me gusta mucho más que el resto pero no muchas veces tengo la oportunidad de comerlo. En casa yo no tengo tiempo para ponerme a cocinar todos los días y entonces muchos días no me queda más remedio que tener que ir a comer al bar más cercano de mi lugar de trabajo. En ese bar siempre que tienen pido guiso de calamares con patatas. Este plato en este bar lo hacen de una forma espectacular y siempre que tengo la mínima oportunidad no me puedo contener y lo pido para comer. Este bar dispone de un distribuidor de calamar patagonico congelado que trae unos calamares grandes que son los que hacen falta para hacer un guiso de calamares con patatas tan delicioso como ese.

 

Antes, cuando trabajaba en otro sitio tenía que ir a comer a un bar en el que o llegabas a la hora o te perdías la mitad de los platos que te daban a escoger. Para que tuvieras suerte y poder pedir un trozo de tortilla de patata tenías que ir a comer a la una y media como poco y yo a lo mejor no podía salir a comer hasta las dos y media por lo que comer tortilla de primer plato era una quimera, menos mal que casi siempre tenían en la carta ensaladilla rusa que casi me gusta más que la tortilla de patata. En ese lugar donde trabajaba me hacía mucha gracia que hubiese bar para los jefes y otro para los trabajadores normales, eso no lo había visto nunca hasta que llegué a trabajar allí. Les pregunté al resto de mis compañeros y todo me dijeron que al bar de los jefes ni se me ocurriese ir porque era extremadamente caro. En el bar de los trabajadores por lo menos te hacían un bocadillo de bacon o de lo que hubiese sin protestar si no habías tenido tiempo de salir a comer a la hora en que daban comidas, me pasó varias veces y fueron muy amables conmigo siempre daba igual a la hora que fuese.

Tortillas listas en minutos

Las tortillas son una de las tapas favoritas de los españoles. Nos encanta tomarlas a todas horas y hasta debatir sobre si deben o no llevar cebolla. Por eso, en ningún establecimiento de hostelería pueden faltar. Y no importa siquiera que no haya cocina, la tortilla tiene que estar presente para poder acompañar con un pinchito ese vaso de vino o esa cervecita que, a determinadas horas, tienen que venir acompañados de algo contundente y rico.

Para poder ofrecer a tus clientes tortillas que estén listas en minutos, contacta con un buen Proveedor de tortilla congelada y, si todavía no lo has hecho, descubre este producto que ya se consume en muchas casas. Las tortillas congeladas se hacen de una manera muy similar a las tortillas caseras, pero se congelan una vez listas de forma muy rápida. Así, no se estropean sus propiedades y pueden conservarse durante mucho tiempo.

Solo hay que sacar las tortillas, dejar que descongelen y calentarlas unos minutos en el microondas y estarán listas para servir a modo de pincho a los clientes. Esto marcará la diferencia con otros locales que son competencia y que, no teniendo cocina, solo ofrecen el típico pan con una loncha de fiambre. Además de las tortillas puedes ofrecer otros productos, como ensaladillas precocinadas. Estos productos son fáciles de conseguir con buenos proveedores y están tan ricos como los recién cocinados. 

Existen también tortillas precocinadas no congeladas, como las que se pueden encontrar en los supermercados, que solo hay que cocinar tres minutos en microondas y se pueden servir. Vienen envasadas al vacío y en formatos más apropiados para la hostelería. Se conservan muchos días en la nevera y resultan muy cómodas ya que no hay que dejarlas descongelar. Pueden combinarse ambas opciones para no quedarse nunca sin productor que ofrecer.

Dada la calidad y el buen sabor de estos productos no solo son aptos para dar como pincho gratis con las bebidas, sino que también puede ofrecerse en tapas o raciones de pago o incluso para consumir en deliciosos bocadillos de tortilla, tanto para llevar como para degustar en el local. Estos bocadillos suelen tener mucho éxito y atraen a muchos clientes, como trabajadores que tienen poco tiempo para comer o que quieran disfrutar de un bocadillo a media mañana antes de continuar con su jornada laboral hasta la hora de comer.

Los tallarines de mamá

Es un placer ver comer a nuestro hijo. Le gusta comer casi de todo y es bastante agradecido: no suele protestar por la comida, aunque la receta haya salido un poco diferente. A pesar de ello, tiene algunos platos fetiche que deben estar perfectos para satisfacerlo. Es el caso de los tallarines con una salsa especial que es bastante difícil de preparar… para que salga siempre exactamente igual.

Todo empezó de forma accidental. Al principio la pasta no le gustaba mucho, lo cual nos extrañaba porque suele ser el típico plato comodín para muchos niños: no sabes que hacerles, pues un poco de pasta y listo. Probamos a darle diferentes tipos de pasta y no acababa de cogerle el truco. Y entonces empezamos a probar con diferentes salsas, al margen del clásico tomate, para ver si dábamos con la tecla. Lo cierto es que se puede seguir viviendo perfectamente sin comer pasta, pero queremos que coma de toda, además de que, en el comedor del cole, la pasta suele ser también habitual.

Un día probé a hacerle una salsa carbonara, pero le añadí un poco de nata porque me faltaban ingredientes, alterando un poco la receta original de la carbonara que yo solía preparar. La probé y sabía bastante fuerte así que supuse que sería otro fracaso más. Cuál fue mi sorpresa cuando el niño se comió todo el plato y quiso repetir. El problema vino cuando unos días más tarde me dijo que quería otra vez los ‘tallarines de mamá’ y yo tuve que repetir receta. 

En esta ocasión, opté por quitar la nata y hacer una salsa carbonara tradicional ya que sí tenía todos los ingredientes y pensé que a lo mejor le gustaba más que la otra. Lo probó y apartó el plato. Y eso que, como he dicho, no suele ser de los típicos niños que se niega a comer, aunque el plato no esté completamente a su gusto. Así que me tocó volver a repetir al pie de la letra aquella primera receta improvisada. Y tuve que hacerlo dos veces más hasta dar con la tecla. Ahora ya tengo apuntadas las cantidades exactas para no fallar.

Cómo elegir suministrador para un restaurante

Elegir bien el producto, y más en los tiempos que corren, es una prioridad para cualquier negocio hostelero. Y para tener buenos productos con calidad y servicio garantizado hay que contar que suministradores de confianza. Pero, ¿cómo elegir un proveedor para nuestro restaurante? En el siguiente texto damos algunos consejos para asegurarnos de que no fallamos a la hora de confiar en un proveedor. 

Lo primero, obviamente, es evaluar qué clase de productos vamos a necesitar en nuestro local y cuáles de ellos vamos a precisar que sean servidos por terceros. Hay que tener en cuenta que en ocasiones somos nosotros mismos los que adquirimos determinada gama de productos en el mercado porque nos sentimos más seguros adquiriendo el género directamente. Pero, en otras ocasiones, por falta de tiempo, por comodidad y coste preferimos que nos llegue directamente al local.

Así, por ejemplo, si necesitamos Proveedor de cebolla congelada para hosteleria lo ideal es acudir a un experto distribuidor de productos congelados que nos pueden proveer de todo tipo de alimentos congelados. En este sentido, lo adecuado es valorar el catálogo de productos que ofrece un distribuidor: cuánta más número de productos tenga que nos interesa más rentable será el servicio.

En este sentido, el proveedor debe ofrecer un presupuesto claro en el que se tenga muy en cuenta la puntualidad y la organización, así como la experiencia y las referencias que podemos obtener de otros compañeros en relación al servicio que presta determinado proveedor. Al final la relación entre el coste y la calidad del servicio será lo que nos haga decidirnos por uno u otro proveedor. 

Si nuestro Proveedor de cebolla congelada para hostelería es siempre puntual, sabe reaccionar ante los incidentes y se adapta a situaciones especiales (como la que estamos viviendo actualmente) es una opción adecuada. Por el contrario, si nuestro suministrador comete demasiados errores y ha tenido problemas con el servicio o con la calidad de los productos es hora de cambiar por muy barato que sea el servicio. Al final, así como nuestros clientes se pueden quejar del servicio de nuestro restaurante, nosotros podemos cambiar de proveedor si las cosas no van bien.