MEJOR ARREGLAR QUE COMPRAR NUEVO

A mucha gente les encanta tirar las cosas que se han estropeado para poder de este modo comprarse otras cosas nuevas, esta forma de pensar me parece muy equivocada. Me parece que es mucho más correcto intentar arreglar las cosas antes de tirar con ellas y gastarse el dinero en comprar cosas nuevas. Eso pasa en casa de unos amigos míos que tienen unas persianas estropeadas y la novia de mi amigo ya está viendo persianas nuevas por internet en lugar de ver lo que le valdría arreglar las que ya tienen. Pues la novia de mi amigo se va a llevar un pequeño chasco porque su novio y yo fuimos a Comprar Mecanismos para estores y persianas baratos y vamos a arreglar las persianas viejas antes de que ella se decida por comprar unas persianas nuevas. En la tarde de ayer mientras ella estaba en el trabajo decidimos que era el momento ideal para arreglar las persianas y cuando ella llegó por la noche le dijimos que las persianas ya estaban arregladas y no tuvo la reacción que esperábamos, porque creíamos que nos iba a agradecer el esfuerzo pero no, incluso se enfadó un poco porque ella ya se había hecho a la idea de comprar unas persianas nuevas. Pero como el piso lo heredó mi amigo él tiene siempre la última palabra cuando hay que hacer algo en el piso. Cuando su novia pague la hipoteca podrá opinar sobre los temas de decoración, por el momento tendrá que contentarse con lo que tiene. Esta chica de verdad tiene un problema con las compras, menos mal que hoy en día trabaja mucho y ya no le queda demasiado tiempo para ir de compras, e internet tampoco ayuda a que compre menos. A mi no me sobra el dinero por eso siempre medito mucho las cosas antes de comprar nada y me parece que es la mejor forma de hacer las cosas y terminas por habituarse a hacerlo de ese modo aunque tengas dinero de sobra. No conozco a nadie que sea estricto la hora de tener que comprar algo.

La llamada de mi amigo 

Son esas llamadas que nadie quiere recibir pero que por el tono de las primeras palabras ya se sabe que algo malo ha pasado. Aquella mañana mi amigo me llamó para decirme que su padre había fallecido. Fue una terrible sorpresa ya que lo habíamos visto justo el día anterior y él se encontraba bien. Pero a veces estas cosas suceden así. El problema para mi amigo es que se le juntaba todo y no se encontraba con fuerzas de ocuparse él solo de todo lo relacionado con el fallecimiento. Y no hizo falta que me lo pidiera: necesitaba ayuda.

Para situaciones así están los amigos y aunque yo tampoco tenía ninguna experiencia en estos temas, entendí que él no estaba en situación de abordarlos, bastante tenía que ver con el duelo. Debido a que tenía poca familia y la familia que tenía estaba lejos, yo era el amigo más cercano porque conocía a su padre de mucho tiempo atrás. Fue un honor, como se suele decir, ocuparme del sepelio.

Y la mejor manera de afrontarlo era con el apoyo de profesionales por lo que busqué Funeraria en Zamora ciudad. En cuando les comenté la situación todo fueron facilidades: son profesionales que saben cómo actuar en estas situaciones. Me explicaron sus servicios y las diferentes opciones que tenía la familia. Para las decisiones más relevantes me puse en contacto con mi amigo para que él eligiera, para otros detalles menos relevantes fui yo el que los solventó.

Una cosa estaba clara, porque el padre ya lo había comentado en alguna ocasión, y es que prefería la incineración. Fue una vez hablando medio en broma, medio en serio, porque siempre le gustó hablar con un poco de sorna sobre la muerte. Decía que era por sus raíces mexicanas. Ya sabemos que en México la muerte se vive de una manera muy especial, como una fiesta en celebración de los antepasados. En este sentido no hubo ningún problema ya que Funeraria en Zamora ciudad practicaba con asiduidad incineraciones ocupándose de todos los detalles sin que mi amigo tuviera que intervenir más de lo debido.