HAY QUE VIGILAR NUESTROS DIENTES

Ser prevenido nunca está de más y sobre todo en temas de salud dental. Todos deberíamos de hacer nos por lo menos una revisión al año para estar seguros de que nuestros dientes tengan una buena salud. Y para ello lo mejor es contratar un seguro adeslas salud dental y así te aseguras de que si te pasa algo en alguno de tus dientes, te los van a arreglar de forma inmediata. Ya les hubiera gustado a unos cuantos amigos mío haber tenido un seguro dental de ese estilo hace años, porque tengo algunos amigos a los que ya les faltaban unos cuantos dientes a una edad bastante temprana. Personalmente yo conservo todavía todos mis dientes, e incluso todavía conservo uno de los de leche a mis cuarenta años que es algo completamente extraordinario, por lo menos yo no conozco a ninguna otra persona que todavía tenga uno de sus dientes de leche.

Creo que los diente son muy importantes ya que solamente tenemos una dentadura para toda la vida y el que haya tenido alguna vez un dolor dental sabe que es algo que no se le recomienda a nadie y que el dolor dental es mejor evitarlo. Con mi dentadura he tenido mucha suerte a lo largo de mi vida ya que solamente hasta que me han salido las muelas del juicio he sentido un poco de ese dolor que la gente me decía pero que nunca había experimentado. Pero al poco tiempo parece que mis muelas dejaron de moverse y el dolor remitió en muy poco tiempo, fui bastante afortunado porque conozco a amigos que el dolor de las muelas les puede durar bastante tiempo. 

Por fortuna no he tenido que ir a un dentista durante muchos años, pero eso fue porque una de las últimas veces que fui a un dentista me quería quitar tres muelas para poner en su sitio un diente torcido, y mi madre se opuso porque no vió que fuese tan necesario sacrificar tres muelas por un diente torcido, estoy seguro de que hoy en día con un aparato me enderezarían ese diente sin sacrificar ningún otro, pero ya estoy acostumbrado a él y me vería raro si ya no lo tuviese.

Breve historia del parquímetro, el aliado del aparcamiento regulado

Los parquímetros acumulan más de medio siglo de historia en España. Pese a su importancia para el estacionamiento regulado del parking low cost aena Barcelona, Pontevedra, Madrid, etcétera, estos aparatos son grandes desconocidos para la mayoría de conductores.

 

El origen del parquímetro debe rastrearse en Estados Unidos. La capital del estado de Oklahoma, Oklahoma City, fue pionera en acoger estos dispositivos, inventados por el abogado local Carl C. Magee con el objetivo de evitar que los conductores monopolizaran los aparcamientos de las áreas comerciales y las calles más transitadas.

 

En concreto, fueron instalados en First Street el 16 de julio de 1935, y dependían, como los actuales, de la presencia de agentes de tráfico para garantizar el acatamiento de los conductores. A tal efecto, los neumáticos de los coches estacionados eran marcados con tizas. En una publicación de The Oklahoma News, se registra el hecho con las siguientes palabras: «Este aparato trata a todos por igual; no tiene preferencias».

 

Sin embargo, esta tecnología tardaría en llegar a Europa. Las calles de Madrid recibieron los primeros parquímetros hacia 1980, seguida de Granada, Segovia y otros centros urbanos.

 

Raras veces un invento tan exitoso ha mantenido un estatus de impopularidad tan extendido entre los conductores. A decir verdad, resulta difícil encontrar un solo conductor que tenga una percepción positiva de estos aparatos y no arguya contra ellos las críticas habituales: intención recaudatoria, fallos técnicos, etcétera.

 

Aunque no son perfectos, los parquímetros desempeñan un papel indispensable en la regulación del aparcamiento, razón por la que hoy ciudades como Barcelona cuentan con 2.000 unidades de estos aparatos y Madrid más de 2.500. Es justo reconocer, además, que los parquímetros actuales gozan de tecnología de vanguardia y pueden ser administrados por medio de dispositivos móviles para la tramitación de reservas, los avisos por SMS y otras gestiones.

Un largo viaje 

Ha sido un largo viaje hasta llegar hasta aquí. Hemos pasado 25 años viajando en autocaravana, desde la primera que compramos de segunda mano, un chollo que surgió a través de unos amigos que querían cambiar rápidamente de autocaravana. Ellos pusieron el precio y cuando lo comparamos con vehículos similares en cuanto a prestaciones y antigüedad nos dimos cuenta de que estaba muy barato. 

Como eran amigos les dijimos que les dábamos más, pero ellos se empeñaron en bajar el precio porque preferían que nos las quedásemos nosotros y que les hacía ilusión de que fuera nuestra primera autocaravana. Lo cierto es que así era. No teníamos experiencia en el uso de esta clase de vehículos, pero nos habían hablado muy bien de ello, y como estaba tan bien de precio decidimos probar. En caso de que no nos gustara la volveríamos a vender y si sacábamos más dinero de lo que pagamos daríamos el extra a nuestros amigos.

Pero quedamos encantados con ella, siendo la primera de otras dos más que hemos ido comprando durante estos años. Lo cierto es que en este sector suele haber mucha compra venta de autocaravanas porque los usuarios cambian rápido. A veces se necesita más espacio, otras veces menos, y por eso se venden y se compran muchas autocaravanas. Pero no siempre todo sale tan bien como nos pasó a nosotros con la primera compra. Siempre hay que estar muy atento porque a veces no es oro todo lo que reluce.

De cualquier manera, en este mundillo suele haber bastante confianza, y a nosotros nos ha llegado el momento de vender nuestra última autocaravana. Después de 25 maravillosos años ponemos un punto final porque ya no nos vemos con ganas de echarnos a la carretera con tanta asiduidad. Preferimos un estilo de viaje un poco más cómodo a estas alturas. Así que hemos buscado un sitio de compra venta de autocaravanas para poder vender la nuestra. Sabemos que no tendremos demasiados problemas porque está en buenas condiciones y el precio es bastante contenido, aunque nos da un poco de pena venderla por los buenos tiempos que hemos pasado en ella.