La mejor rentabilidad 

Cada vez son más los conductores que explotan otras fórmulas diferentes a la compra de un vehículo particular. Porque tener un coche propio no es la única forma de disfrutar de las ventajas de contar con un vehículo particular para nuestros desplazamientos, ya sea por motivos laborales, personales u ocio. Y entre esas fórmulas alternativas va ganando adeptos el renting, una opción interesante para determinados usuarios que puede suponer un ahorro considerable.

¿Por qué yo opté por un Renting coches Particulares? Os contaré mi experiencia para que os sirva de cara a hacer vuestros cálculos de rentabilidad. Al tener que desplazarme a otra ciudad por motivos laborales, se me planteó la disyuntiva de llevar mi coche o alquilar uno. Aunque mi coche particular estaba en condiciones aceptables llevaba tiempo pensando en comprar otro y en vender el mío. Pero entonces surgió esta nueva oportunidad laboral y consulté qué opciones tenía.

Finalmente consideré que la mejor opción era vender mi coche, pero esperar para comprarme uno de cara a consolidar mi nueva etapa laboral. Como no sabía cuánto tiempo iba a estar desplazado en otra ciudad por cuestiones laborales me cercioré de si iba a necesitar un coche o con el transporte público sería suficiente. Hablé con alguno de mis nuevos compañeros y me dijeron que lo más probable es que necesitase un coche, a no ser que viviese en el barrio donde se ubicaba la oficina.

Como no era el caso empecé a mirar opciones para hacerme con un vehículo y fue así como descubrí Renting coches Particulares. La idea era que iba a estar al menos un año en esa oficina, pero no estaba claro que iba a suceder después. Por lo tanto, comprar un coche era una decisión arriesgada teniendo en cuenta que no sabía cuál iba a ser mi destino posterior. Y como no quería mucho lío, la alternativa de contratar un vehículo particular durante un año me pareció la más acertada y rentable. Así, no tenía que preocuparme del mantenimiento y una vez cumplido el año, podía renovar el contrato o comprar uno nuevo en caso de que lo necesitase.

Mejillones congelados: un regalo para el paladar con diversos beneficios

Los mejillones precocinados congelados para hosteleria reciben una demanda constante en restaurantes, bares y hoteles de España. Y es que estos moluscos son un alimento apreciado en la gastronomía de los pueblos mediterráneos, razón por la que constituye un ingrediente habitual en aperitivos, guisos y mariscadas de exquisito sabor.

 

La congelación de mejillones no supone un deterioro para sus propiedades, tampoco merma su imagen entre los consumidores. Gracias a este proceso, este manjar aumenta su vida útil, conservando intactas vitaminas y minerales como el zinc, el potasio o los ácidos grasos Omega 3. Incluso para los paladares más experimentados, el sabor del mejillón congelado y precocinado no presenta diferencias significativas con el mejillón fresco. 

 

Desde la perspectiva de los chefs, los mejillones congelados plantean el atractivo adicional de una preparación más fácil y simple, aunque no exenta de pautas y procedimientos de importancia. Así, antes de ponerlos en la sartén, estos productos deben ser revisados con detenimiento, a fin de comprobar si fueron o no cocinados completamente antes de congelarlos. Es posible que, debido a malas prácticas del proveedor, los mejillones fueran congelados crudos o semicrudos, caso en que deberán desecharse sin remedio por motivos sanitarios.

 

Si tras examinar el alimento, se descubre que fue congelado en condiciones óptimas, se dejará descongelar en un recipiente dentro del frigorífico, no a temperatura ambiente. De este modo, se obtienen mejillones de textura más tierna y sabrosa.

 

Completado este paso, se procederá a cocinarlos con la mayor brevedad, ya sea en una sartén con la salsa y los condimentos deseados o al vapor durante 4-5 minutos acompañados de aceite, mantequilla y otros alimentos.

 

En caso de cocinarlos con su concha, se recomienda higienizar como medida de precaución. Asimismo, debe recordarse que durante su preparación, estos moluscos liberan un líquido saborizante que debe ser tenido en cuenta a la hora de calcular las dosis de sal y especias.