En la peluquería 

Me cuesta hacerme en entender, me pasa en la cola del supermercado y en la peluquería. Supongo que no explico las cosas muy claramente o tiendo hablar demasiado bajo, o las dos cosas. Pero a veces es un suplicio porque debo decir las cosas dos o tres veces hasta que hay un atisbo de entendimiento. Y en ocasiones, ni eso. Por eso cuando por fin encuentro a alguien con quien me entiendo intento no dejarlo escapar.

Algo así me pasa con mi peluquera. He pasado por muchos antes de encontrarla a ella. Con lo del pelo soy bastante fastidioso porque nunca quedó plenamente satisfecho. Y la primera vez que probé con ella me lo dijo claramente: “es que tienes que explicarle muy bien al peluquero lo que quieres, si no te lo cortarán a su manera”. Y creo que tenía razón, eso era justamente lo que me pasaba, pero nadie se había atrevido a decírmelo. Desde entonces ya llevo acudiendo a su peluquería un par de años.

Y como tengo confianza con ella, le comenté lo que me preocupaba del pelo, que es lo típico que nos pasa a muchos hombres: se me cae demasiado. Y ella me habló de un dermatólogo pelo que conocía y que recomendaba a personas como yo que tenían bastante pelo pero que lo perdían abundantemente. Ella me dijo que tendemos a creer que cuando se nos cae el pelo ya no hay marcha atrás. Desde luego que aún no me hemos dado con un ungüento milagroso que haga crecer el pelo, pero sí que existen muchos tratamientos efectivos. Pero, sobre todo, lo ideal es acudir cuanto antes a un especialista porque ellos son los que realmente pueden tratar el problema.

La verdad es que no lo había pensado. Tal y como dijo ella asumía que ya no había manera de pararlo y que no existían profesionales ‘capaces’ de tratar con algo así. Cuando me lo dijo estuve mirando opiniones sobre ese dermatologo pelo y la mayoría de la gente estaba muy satisfecha así que había que probar. Como se suele decir, no tenía que perder.

¿Qué necesitas para hacer tus propias cortinas?

Si quieres hacer tus propias cortinas no necesitas demasiadas cosas. Si eres aficionado a la costura ya tendrás los elementos básicos: una máquina de coser, unas tijeras, hijo de algodón para hilvanar y alfileres. Así que solo tendrás que comprar lo que necesitas para la labor en concreto: tus cortinas.

Lo primero que necesitas es la tela. Calcular la cantidad de tela necesaria va a depender de cómo quieres colgar las cortinas. Las más habituales hoy en día son las de ollados o las de cintas para barra. En estos casos lo normal es comprar el doble de tela de lo que mida la ventana y sumar diez centímetros para cada lado. Pero si no te gusta que tengan muchas ondas, puedes comprar solo una vez y media la medida de la ventana, más los veinte centímetros para los márgenes.

Una vez que tienes la tela, necesitarás elegir entre las cintas para cortinas tela que hay en el mercado. Escoge la que se adapte al tipo de cortina que vas a hacer. La cinta te ayudará a colgar la cortina y también a fruncirla para que tenga un bonito vuelo y este se distribuya de una forma igual. Si la cortina es de ollados vas a necesitar los embellecedores para los agujeros, que pueden ser de materiales muy diferentes. Por último, tendrás que comprar hilo del color de la cortina para coserla. Y no necesitas nada más.

Mide bien la ventana y cose primero los laterales de la cortina. Coloca luego la cinta y cósela logrando el frunce que te gusta. Una vez que has hecho esto, cuelga la cortina y decide el largo que deseas. Actualmente se llevan las cortinas largas, tocando el suelo, pero puedes escoger lo que más te guste. Lo más recomendable es que estén a ras de suelo, pero sin arrastrar ya que eso hace que se ensucien con facilidad y se enganchen.

Marca con alfileres la altura deseada y descuelga la cortina. Mide y marca con la plancha el dobladillo inferior antes de hilvanar y coser. Con esto, tu cortina estará ya lista para ser disfrutada. Aunque pueda parecer un trabajo complicado al verlas tan grandes, realmente las cortinas son uno de los trabajos de costura más sencillos y es apto para principiantes. Por lo cual no debes de tener miedo si quieres hacer tus propias cortinas a medida.